ADÁN: -Después de todos estos años, me doy cuenta de que estaba equivocado respecto de Eva al principio: es mejor vivir fuera del Jardín con ella que dentro sin ella. Al principio, creía que hablaba demasiado; pero ahora me entristecería que esa voz se silenciara y desapareciese de mi vida.
EVA: -Es mi juego, es mi deseo que podamos irnos de esta vida juntos: un deseo que nunca perecerá en la tierra, sino que encontrará un lugar en el corazón de toda esposa amante, hasta el fin de los tiempos, y que llevará mi nombre.
Pero si uno de nosotros debe irse primero, es mi ruego que sea yo; porque él es fuerte, yo soy débil, yo no soy necesaria para él como él lo es para mí: la vida sin él no sería vida; ¿cómo podría soportarla? Este ruego también es mortal, y no cesará de ser elevado mientras mi raza continúe. Soy la primera esposa y en la última esposa me repetiré
EN LA TUMBA DE EVA
ADÁN: Dondequiera que ella estaba, allí era el Edén.
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